Todo lo que empieza tiene un final”, así comenzaba un artículo del periódico para despedirlo. Un recorrido donde lo que se veía y lo que se sentía se entremezclan, donde el final era una invitación a un nuevo principio, quizá más interior aún. Un paseo por lo que uno es, ha vivido, siente y ha sentido, una mirada nostálgica, un arañar esa capa de costra que la rutina deja… También, un levantar la mirada hacia el horizonte, enderezar el cuerpo y decirse “aquí estoy, ésta soy yo, ese es el camino a seguir”… pero, en la mayoría de los casos, el camino a seguir es un cruce de varios de ellos, y no siempre, es fácil decidir cuál es el más adecuado. Además no cabe la posibilidad de regresar sobre nuestros pasos.
El tiempo va dejando su huella, no sólo en la piel. También en el alma. El ímpetu ha dado paso al conformismo, a preferir “lo malo conocido, que lo bueno por conocer”,…
Algunas fechas fomentan pensamientos tipo balance, nos da por pensar en lo que somos (tenemos), y compararlo con lo que un día soñamos ser (tener), e incluso hacerlo con un futuro entre corto y medio plazo. A menudo ese cálculo es devastador, porque nos damos cuenta de lo que nos falta, de todo lo que hemos ido dejando por el camino, del valor relativo de las cosas… ¡hemos conseguido salvar bastantes cosas en este naufragio del paso del tiempo! Pero no siempre bastantes es sinónimo de suficientes.
Hoy esteno mi blog, recién llegada y sin deshacer maletas. Necesitaba un pequeño desahogo emocional...
Seguiré escribiendo, Sol.
Bienvenidos sean tú y tus textos a la red, amiga mía :) Nos leemos!
ResponderEliminarMuy buena presentación, promete.. te animo a que sigas plasmando las cosas de esa manera, también me pasaré por aquí :) UN SALUDO
ResponderEliminarMuy bueno Sol, todo muy culto y esas cosas que sabes hacer tu tan bien ^^ Espero seguir leyendo cosas iguales o mejor que estas.
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